¿QUÉ CONSTITUYE EL FOLK?

Los hechos folklóricos y sus características, los procesos de folklorización, las proyecciones folklóricas. 

Algo más sobre el Folk

En el número anterior habíamos comenzado a definir el folk, o sea el pueblo o sociedad portadora del folklore. No resulta sencillo y puede ser más fácil contrastarla con las sociedades primitivas o la sociedad urbana moderna. Las sociedades folk están a medio camino entre las primitivas y las urbanas. Es en realidad un tipo ideal, es muy difícil de encontrar hoy una sociedad que sea estrictamente folk, todas están contaminadas con aspectos culturales modernos. Hoy las poblaciones no están aisladas totalmente y la radio y la televisión llegan a todas partes.

Siguiendo a Goldenwiser podemos decir que son sociedades pequeñas, analfabetas y que se encuentran aisladas. Exhiben una cultura local, homogénea y el conocimiento no está sistematizado, ya que los miembros de una comunidad folk se comunican sólo oralmente. El conocimiento pasa de padres a hijos, de ancianos a jóvenes, y el individuo acumula saber a medida que envejece, de ahí la autoridad y prestigio de los más viejos. Por lo tanto la semejanza entre sus miembros es notoria, como también la semejanza entre las distintas generaciones. De ahí que los cambios culturales son pequeños y lentos, aunque no podemos hablar de un inmovilismo cultural.

No existe en gran proporción la división del trabajo, lo que una persona hace lo hace otra, salvo las obvias diferencias de género y edad. La sociedad folk es un pequeño mundo, económicamente independiente, que produce lo que consume y consume lo que produce, con escaso intercambio con otros grupos. No existe la moneda y ninguna cosa es valorada por un denominador común.

Esto que decimos es una construcción mental, algo ideal y abstracto que, en otros tiempos se puede haber dado pero que ya no encontramos (salvo en sociedades primitivas que las diferenciamos de las folks). Las comunidades del desierto lavallino, probablemente nuestro principal reservorio folklórico, ya no son analfabetas (hay una red de escuelas), comercian intercambiando sus chivos por alimentos elaborados, usan la moneda, hay centros de salud, policía, etc. Fundamental en esto es también la migración, sobre todo de los más jóvenes, hacia las ciudades cabeceras de la región, principalmente a Mendoza pero también a Lavalle, San Juan o San Martín.

El examen de la cultura material de estas sociedades revela que no todo es producto de los integrantes de las mismas, sino que surgen del contacto con otras culturas más complejas, ya que requieren un cierto grado de tecnología, y que pueden haberse dejado de usar en su lugar de origen pero siguen vigentes en las folk. Ejemplos simples: la rueda, los fuelles, las sillas, las camas, etc.

Estos conceptos desarrollados por Redfield son rebatidos por Foster que sostiene que son más aplicables a sociedades primitivas y que esta manera polar de definirlas, contraponiéndolas a las sociedades urbanas, no explica las manifestaciones folklóricas que encontramos en las ciudades.   Distingue por lo tanto entre sociedades folk y cultura folk, ya que ésta tiene manifestaciones en las ciudades también.

Acepta que son culturas simples, pero que están en contacto con culturas “superiores” que las están modificando rápidamente. Por lo tanto estas sociedades folk participan de algunas de las características descriptas por Redfield pero no de todas. Herskovits sostiene que el tipo ideal de este autor no explica los aspectos folk de los centros urbanos de África occidental, algunos de hasta 350.000 habitantes.

Oscar Lewis ha expuesto el caso de familias de Tepoztlán que emigraron a Méjico y que lejos de quebrar los valores antiguos, mantuvieron en grado sorprendente sus normas de vida en la gran ciudad.

Según Foster el estrato folk en una parte de una sociedad preindustrial caracterizada por clase sociales. En su forma rural el estrato folk es igual a la comunidad entera, en su forma urbana es sólo una parte de la comunidad. Esto permite diferenciar entre cultura y sociedad folk. Una cultura puede ser una forma de vida común a algunos o muchos de los pobladores de aldeas, pueblos o ciudades. Una sociedad folk es la constituida por un grupo organizado de individuos caracterizados por una cultura folk.

Sin embargo el concepto de cultura folk y sociedad folk define razonablemente los tipos de comunidades y de culturas llamadas folk por los antropólogos. Cualquier sociedad folk por un número mayor o menor especificados por Redfield como correspondientes al tipo ideal.

Las culturas folk existentes perderán gradualmente sus caracteres folk en la medida que se integren a las sociedades urbanas e industriales.

Para Carlos Vega el criterio culturológico es el más adecuado para definir el folk; para él es el conjunto de individuos que usufructúa las supervivencias. Ningún grupo folklórico posee únicamente supervivencias, los que las poseen con exclusividad son los etnográficos o primitivos. El pueblo que interesa al Folklore se define por la posesión de los hechos folklóricos. Es la posesión de las cosas folklóricas lo que convierte a un grupo en “pueblo” y no a la inversa. Es una especie de círculo virtuoso, ya que no hay supervivencias sin individuos, los hechos folklóricos son hechos vivos y las ex vivencias (folklore histórico) fueron a su tiempo cosa de hombres. El “pueblo”, en sentido amplio, está integrado por individuos extraídos de varias clases sociales, con la sola condición de un apego personal a determinante conjunto de supervivencias. Este pueblo es heterogéneo y disgregado. Pero el pueblo por excelencia, el verdadero pueblo del Folklore, está constituido por grupos de individuos enlazados por el usufructo común de las mismas supervivencias. Asienta en aldeas o está relativamente disperso por la campaña.

Esto que hemos resumido son las principales teorías y opiniones de los estudiosos que no terminan de ponerse de acuerdo en una definición única y concreta del folk, y la discusión continúa.

Fuentes/Bibliografía: 

-Vega, Carlos. La Ciencia del Folklore. Ed. Nova. 
-Redfield, Foster, Chertrudi y otros. Introducción al Folklore. Centro Editor de América Latina.

por Daniel Berná (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) Nota publicada en la edición de Febrero/Abril de 2014
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