TONADA LARGA PARA EL PAÍS DEL SOL, a 50 Años del Manifiesto del Nuevo Cancionero

Qué mejor obra para los cuyanos con la que conmemorar las cinco décadas de la presentación de ese manifiesto que marcara un antes y un después no sólo en la música folklórica de Cuyo, sino en la cultura y el arte nacional y latinoamericana.

Para eso, DECIRES DE LA CUYANÍA entrevistó a Daniel Talquenca –creador junto con Armando Tejada Gómez de esta obra épica- y al cantautor Sergio Martínez.

DANIEL TALQUENCA, ¿Cómo surge esta Cantata Mendocina? Hablame sobre la génesis de esta gran obra.

Es una cosa maravillosa, fue algo mágico lo que aconteció.

El primer tema que compongo con Armando Tejada Gómez fue Chacarera de Ida y Vuelta, yo tenía 16 años. Luego hice muchas cosas como solista y en distintos conjuntos. Hasta que aparece una gran cantidad de gente y se forma el Grupo Nacencia. Éramos 13 personas –hombres y mujeres-, todos geniales, con mucho amor por lo que hacían, muy profesionales. Era el año 77. Sale un primer disco, donde estaba grabada esa Chacarera que hicimos con el Armando.

Con el devenir del tiempo estábamos buscando hacer una obra que hablara de Mendoza y se dio. Porque me reencuentro de nuevo con el Armando. Y le dije mis intenciones de lo que quería hacer y él se me anticipa y dice “sí, al lado del río, lo vamos a hacer”. Porque el canal y el río son los fundadores de Mendoza. Y lo empezamos a hacer finalmente. Habrá sido el año 78 o 79.

Él estaba exiliado, me mandaba cartas. Tengo los manuscritos originales con las canciones. Fueron muchos años de trabajar juntos.

La primera canción de la obra fue el Canto Mayor al Aconcagua. Eran años de conflictos con Chile. Esa canción dice “mástil de paz” en una parte. Por la blancura, la bandera de paz que significa para los dos países y que se levanta blanco entre los dos. Esas metáforas de Armando son impresionantes y no todos las han entendido.

Ahí en el Aconcagua empieza el recorrido y termina en Huanacache. Habla de los fundadores de Mendoza.

Luego prosigue con la Cueca del Tomero, que es quien verdaderamente funda Mendoza. Luego sigue Muchacha del Oeste. Después Canto del Cántaro, que es el Guaymallén, el alfarero. Ahí viene el Molinero de Panquehua, una maravilla histórica de su época, amigo de San Martin y gran colaborador del Ejercito de Los Andes. Pero la manera de relatar esa amistad por Armando Tejada Gómez es genial.

Después viene Mester de Pobladores, cuando el gringo baja de los barcos se funde con el indio en una cosa de bondad, no se refiere al desastre de la colonización que aniquiló a los huarpes. Sino lo que hicieron los inmigrantes posteriores acá por Mendoza.

La Cestera de Junco, es Doña Francisca, que es la madre de la urdiembre de la vida. Donde ella teje la vida a través del junco, en esos cestos en los que no se filtra el agua, una cosa maravillosa. La conocimos a Doña Francisca por suerte.

Después viene –justo en esos momentos- Una Nueva Canción Contra el Olvido, que es una realidad que no tiene desperdicio.

Era peligroso ser joven en esos años…

Oh!... Era peligroso ser joven en estos años, porque los días duelen y la ausencia lastima, pero a pesar del llanto contigo empieza el día y con el sol que vuelve empieza tu sonrisa… (Recita de memoria una estrofa de la canción). Es bárbaro…

La obra continua con En Tunuyán Hay Un Sauce, que es una canción sensacional con la que une al otro río importante. La música yo la tenía y él le pone la letra encima. Era la única canción con la que el Armando lloraba al escucharla. No sé por qué, por prudencia y para no ser indiscreto nunca le pregunté.

Y después viene una cosa que es muy buena, maravillosa, el poema de la obra. “He hecho el poema que le debía a toda mi gente, a nuestros abuelos. Para mí es una obra máxima de lo que he hecho”. Era la Serenata de los Sueños. “Hay que soñar la vida para que sea cierta…” ¿Pero por qué soñar la vida? No se refiere a la vida en general, se refiere a este desierto y la soñaron a la vida para que fuese cierta y la llevaron adelante con amor los aborígenes nativos de acá. Sin duda que ahí está expresada nuestra esencia. Porque si no la hubiesen soñado, Mendoza hoy no existe, el desierto se la comía. Y con ese hilito de agua que nosotros tenemos, ese canal, ese río, se fundó Mendoza. ¿Te das cuenta de lo increíble? Él quería ponerle a la obra Tonada Larga para el País del Riego, pero ya estaba grabada como La Tonada Larga Para El País Del Sol. Porque al final, él hace el poema Fundador del Riego. ¡Es una locura, es una cosa genial! Es, es… Y eso que el poema que todos conocen no está completo, se grabó así, pero es más largo.

Y también estaba Ya tiene un brote mi parra que es una cueca musical mía.

Y el recorrido seguía. Cuando llegamos a Huanacache, ya en esa época, faltaba agua. ¡Se secó! ¡Están locos, lo que han hecho! Se lo debemos a la oligarquía de Mendoza el desastre ocasionado, los malos pensadores que sólo pensaron en ellos, en el oro gastando el agua. Cortaron las aguas arriba, ¿por qué no hicieron el dique alrededor de las lagunas? ¿Por qué quisieron hacer Mendoza acá? Así secaron todo. ¡Están locos esos tipos! Hoy tendríamos unas lagunas navegables, seguiría llegando el agua y eso se hubiese expandido y sería una ciudad impresionante.

Respecto a Huanacache hicimos una canción… pero es una sorpresa ya que está inédita. No te puedo adelantar más que eso (risas). Son dos sorpresas en realidad… porque cuando Armando llega acá estaba nevando en Mendoza y ahí surge otra creación.

Ya que tocó ese tema, cuál sería la opinión de Armando Tejada si hoy viviera la problemática de la megaminería y el descuidado del agua en el continente.

No es tan lejano, eh! (Canta un poco de una de las sorpresas que mencionó más arriba). Sin dudas que eso que escribió, es un problema actual. ¿Cómo vas a cortar el agua? ¿Cómo vas a contaminar el agua? Estas cosas son irracionales, no tienen sentido, no tienen razón de ser. Ya secaron Huanacache, ahora vienen por más. ¿Van a secar esto? ¿Y Mendoza? ¡Cómo van a inventar un dique ahí! (por Cipolletti y Potrerillos). ¡El dique ya estaba en Huanacache! Eso no lo entiendo, eh. Por supuesto que estoy en contra a muerte con la minería, estos están locos…

Volviendo, en esa época Armando Tejada Gómez ya era reconocido nacional e internacionalmente. Aparte de ser un gusto, ¿fue una presión para vos?

Y… Armando ya había hecho “Canción con Todos” con César Isella, y “Canción Para un Niño en la Calle” con Ritrovatto. Ya tenía los poemas, lo que pasa es que no tenía difusión. Cuando se dieron cuenta del potencial que había en esa persona...

Ya habíamos filmado una película con Ángel Bustelo, ya compartíamos con mi hermano Armando y con el Mamadera Aragón, ya había hecho una canción con Tusoli, “Huarpeños”, que se perdió, no sé qué pasó, no está, no está por ningún lado…

De pronto pasó todo… vinieron los chanchos e hicieron el zafarrancho ese… cosa que describe muy bien Jorge Marziali. Y por supuesto que Tejada Gómez ya era conocido, había ganado en Bilbao con la obra “Dios Era Olvido”.

Si era difícil, no sé… Como yo ya lo conocía, y la música que había hecho le gustaba, creo que no. Con el Negro Castillo nos comunicábamos cada vez que Armando estaba por Mendoza, él nos avisaba mandando mensajes escritos en servilletas.

Lo mío con Armando fue, se hizo. No quiero ser vanidoso, pero pasaron muchas cosas con el Armando, hicimos de todo. También conocí a Isella, un gran músico que hizo ni más ni menos que “Cancion con Todos” y la “Canción de las Simples Cosas” (para muchos la canción más bonita que existe).

Creo que musical y literariamente esta obra está entre los mejores cinco discos de la historia musical mendocina, ¿me da la derecha o no?

(Risas) La obra literaria de Armando puesta ahí es una cosa maravillosa. No sé si de las mejores, pero sí te puedo asegurar que dejamos el corazón ahí. Si te contara cuando salía cada una de las canciones... Fue muy lindo todo eso.

Y cree que esta obra ha podido cumplir su función, cree que ha llegado o que falta…

(Interrumpe) ¡No! Si es como si todavía no naciera. ¡Todavía no la conocen! Una vez dijo él “después de mucho tiempo que conozcan la “Cueca del Tomero”, se va a empezar a conocer la obra”. ¿Cuántos saben que esos cartelitos o grafitis que están por ahí que dicen “Hay que soñar la vida para que sea cierta…” son de Tejada?

Cuando descubran al “Molinero Tejeda”, vas a ver lo que va a ser. Cuando descubran el “Canto Mayor al Aconcagua”, la “Serenata de los Sueños” que ya estaba la música y Armando le puso letra.

Cuando charlábamos con Armando decíamos que había que agasajar a quienes soñaron esto. A los que soñaron la vida.

Para hacer la obra fuimos a buscar a un tomero por ejemplo, porque más allá de que sabíamos sobre el oficio, queríamos escucharlo, verlo trabajar. Porque el tomero es Mendoza, éste señor es el que hizo Mendoza. Nadie se imagina la responsabilidad que hay allí, la cantidad de litros que hay en unos pocos segundos… se pueden quedar personas sin riego.

Y pasó algo muy gracioso. Tejada ya había escrito en una parte de la canción “Vengan a verme yo soy Mendoza”. Y cuando estábamos terminando de charlar con el tomero, nos dice “vengan a verme yo soy Mendoza”, ¡el apellido era Mendoza! Era increíble, mucha coincidencia, como si se hubiera adelantado a lo que íbamos a vivir. (Risas) Me cansé de gastarlo, le decía que era un mentiroso, que me traía a charlar con este tipo porque sabía el apellido (risas). ¡No, estás loco! Me decía.

¿Qué pensás de la fundación del Nuevo Cancionero?

Fue un acierto, una expresión que sin ninguna duda ha tenido una repercusión positiva, pero por sobre todo honesta. Porque ahí no mintió nadie. Lo hicieron verdaderamente, era la necesidad de seguir adelante. Hay que regar la raíz para que no se pierda la identidad, ese era el concepto.

Eso es el Nuevo Cancionero, no son sólo canciones, es un movimiento, es un hacer general. Estaba la plástica, la literatura, las dulceras, la música, los intérpretes. Era la necesidad de no perder la esencia. Regar para que de cada brote, salga como salga, tenga en el fondo la raíz.

Usted cree que esa “rivalidad” que se da en Cuyo entre “los tradicionalistas y los contemporáneos”, entre “los viejos y los nuevos” por decirlo así, ¿es innecesaria?

Sí, ¡es totalmente ilógico! El nuevo que critica lo anterior no sabe lo que critica, porque si él está cantando contemporáneamente, es porque hubo una cosa atrás. Es hermosa la música típica regional, tradicionalista, antigua, anónima, es espectacular.

Y en muy buena hora que los tradicionalistas sigan defendiendo la música regional de Cuyo, que la sigan defendiendo. Porque esa es la fuerza para que permanezca. Lo tradicional es lo más maravilloso que hay.

Yo tengo el concepto de que el folklore debe recibir todos los instrumentos que quiera, pero que se hagan las cosas como son. Que se fusionen nuevos instrumentos con la música regional, ¡pero ojo! que hagan fusión y no confusión. Si cualquier instrumento quiere acompañar el folklore cuyano, pero bienvenido sea mientras se adapte.

“La Tonada Larga Para El País Del Sol representa a Mendoza, es Mendoza. Es una obra monumental, bellísima. Relata tal cual las costumbres y la historia de su pueblo y de su geografía con sus dialectos. Es una joya magistral”. Gloriana Tejada.

SERGIO MARTÍNEZ, ¿Qué significa “La Tonada Larga Para El País Del Sol” en el marco del Movimiento Nuevo Cancionero? A nivel literario, musical, social, personal…

Es una obra maestra realmente, una conjunción del mejor poeta que sin duda ha dado, para mí, Latinoamérica. Sus obras son tan geniales, que tenés que leerlas dos veces para entenderlas, son muy complejas, quizás por eso no ha logrado la difusión necesaria en un público más generalizado… no es el Chaqueño, tiene un vuelo muy alto. Esa poesía, decía, se encuentra con la musicalidad del Dani Talquenca, de tremendas melodías.

A nivel personal, poder haber participado con otros grandes artistas en una reedición de la Cantata Mendocina, fue algo magnífico, de lo más emocionante que me ha pasado en mi carrera.

¿Cómo se dio?

Me llamó el Dani que me conocía porque yo había sido del grupo “Ecos del Ande” con su hermano Armando, y también con Daniel habíamos trabajado en el “Proyecto La Música de Todos” en las escuelas difundiendo la música cuyana. Yo, encantado. Fuimos a presentarla a varios lugares, fue algo increíble, buenísimo. Una experiencia maravillosa.

¿Cual crees que es el mensaje principal, la esencia de esta obra?

Mendoza. Te pinta Mendoza. Es un cuadro del recorrido del agua desde el Aconcagua hasta el desierto de Lavalle donde te explica parte por parte todo lo que es la provincia en su esencia. Te pinta la mujer, las cesteras de los valles, el agua, la falta de agua, el molinero Tejeda…

¿Y cómo la pinta Tejada Gómez a Mendoza?

¡Me mataste! (risas), hay que ponerse a la altura de él para decir eso. Lo hace de una manera… cómo decirte… por ejemplo, no creo que haya otra canción en la que se trate a la mujer con esa sensibilidad como “Muchacha del Oeste”, con tanto amor. Es tal cual la mujer mendocina.

¿Qué responsabilidades nos caben a los distintos actores sociales en el rescate de esta obra?

Es un proceso que lleva su tiempo. Sola va a terminar de entrar en la gente, caerá por madura. En mayor o menor medida, se difunde la obra o por lo menos su mensaje. Siempre en algún lado sale algo, se canta un tema. Se va a dar a conocer cada vez más. Porque uno cuando la escucha se siente parte y la difunde.

El Daniel es muy humilde, no quiso contestarme si esta Cantata está entre los mejores cinco discos de la historia musical de la provincia. ¿Vos qué opinás?

Hay muchos muy buenos, eso depende de los gustos personales de cada uno. Pero sin duda entre los diez mejores está.

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